26
Jan 15

Comienza el año del cambio.

Los resultados de las elecciones de Grecia pasarán a la historia europea como las del comienzo del cambio. Pese al miedo, la mentira, la demagogia y el silencio, los griegos han dicho no a la Troika, no al FMI, no a Alemania. Se niegan a pagar una deuda que no contrajeron ellos, sino sus bancos y el bipartidismo de corruptos que llevaba copando las instituciones durante décadas.

Los medios de comunicación de toda Europa han seguido, como cada elección en Grecia en los últimos años, metiéndonos miedo en el cuerpo. Exponente de la manipulación informativa, no podemos más que citar a nuestro país, que como de costumbre está a la cabeza del despropósito. Estas son las maravillosas portadas que nuestros periódicos dedican a Grecia desde el más absoluto respeto democrático al pueblo griego:

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Según estos medios, los griegos son un pueblo de ignorantes, que se dejan manipular por el populismo más rancio y tal es su desesperación que dan el poder a un partido de "radicales extremistas". Según estos medios Syriza llevará a Europa como poco al abismo.

Estos medios son los mismos que llaman también ignorantes a los españoles que en las encuestas apoyan a Podemos, usando exactamente los mismos argumentos, no obstante, hay una gran diferencia entre ambos partidos, y es que Syriza ya ha gobernado y demostrado a los griegos como mienten los estamentos de poder de toda Europa.

La situación en Grecia actualmente no es más que un reflejo de toda Europa del Sur y de lo que está por llegar.

El 30% de los griegos vive en la pobreza y un 27% de ellos está en el paro, el mismo número de personas que no pueden acceder a la sanidad. En muchas islas de Grecia no hay centros de atención primaria y 4 de cada 5 griegos no puede pagar la calefacción.

Las reformas marcadas desde La Troika han consistido en una reducción brutal de los salarios y ayudas sociales y la privatización de los servicios básicos de la sociedad, como la sanidad, el transporte ferroviario, la energía o el agua, todo ello a precios de risa. El saqueo ha sido vergonzoso. Se ha llegado a extremos tales como vender varios edificios públicos, inclusive ministerios, por 360 millones de euros a una empresa privada, para luego alquilárselos a esa misma empresa por 30 millones anuales, y además ocupándose el estado del mantenimiento.

También los griegos han tenido su caso Castor, pero elevado a la enésima potencia, en cuanto a consecuencias medioambientales y desvergüenza.

La empresa gestora de las minas de oro de Calcidia provocó un desastre medioambiental y antes de hacerse cargo de las indemnizaciones, se declaró en quiebra. El gobierno perdonó las multas y compró por 11 millones los derechos de explotación. Pocos días después, el estado vendió, por el mismo precio, dicho derecho a una empresa que llevaba 2 días constituida, la cual, poco después, vendió a unos cataríes por 270 millones. Bandolerismo de alto nivel.

Es por ello que los griegos, hartos de tanto robo y maltrato por parte de Europa y su propio gobierno, decidieron votar ya en las municipales a Syriza, pese a las amenazas desde Europa y los cantos de recuperación y salida de la crisis de Samarás. Syriza ganó en regiones tan importantes como Ática, donde vive un 40% de la población griega.

En pocos meses el partido de Alexis Tsipras, pese a contar con poco margen tras el expolio de la casta griega, ha aumentado por 10 las ayudas sociales, ha fomentado la creación de centros solidarios para dar sanidad gratuita al margen del gobierno, ha disminuido los impuestos a las PYMES y empezado a cobrarlos a las grandes empresas, y ha impulsado proyectos de autogestión comunitaria. Syriza ha demostrado a los griegos que otro sistema sí es posible.

Por eso ese silencio informativo previo en Grecia, por eso ese ataque repentino en periodo electoral desde los medios europeos a Syriza, porque saben que un sistema más justo es factible y que si los ciudadanos son conscientes de ello, perderán sus privilegios.

Irlanda, otro de los países castigados por la Troika, ya ha tendido la mano a la propuesta de Tsipras para celebrar una conferencia para reestructurar la deuda, donde ha incluido a España, porque aunque hoy en día nuestro gobierno sea una delegación alemana, es cuestión de meses que los resultados griegos se repitan en nuestro país.

En España tenemos un 23% de paro y un 25% de españoles en la pobreza, datos cercanos a Grecia. Y aunque no hemos sufrido recortes tan extremos y un expolio tan salvaje, sí que la sociedad española está harta. Harta de pagar los excesos de unos pocos y de que sus gobernantes sean un grupo de delincuentes que usan el dinero público para su propio enriquecimiento.

En España también tenemos una Syriza, con menos años a sus espaldas pero con el mismo programa para el país: Podemos. En pocos meses este partido ocupará muchos ayuntamientos en agrupaciones populares, y aunque no vayan con su marca, dejarán su impronta: Medidas por y para los ciudadanos.

España verá que Podemos no sólo no son demonios, sino que ofrecen políticas que miran por los ciudadanos. Pocos meses después tendremos elecciones generales y la formación, que hoy por hoy ya es primera fuerza en intención de voto, tendrá en su haber el hecho de haber gestionado ya gobiernos municipales y autonómicos. Y aunque el aparato de poder no descansará en sus ataques, los españoles sí sentirán en sus propias carnes una recuperación en derechos y libertades de verdad, no esa que nos llevan vendiendo PPSOE a intervalos durante más de un lustro.

En 2015 comienza el año del cambio y será Europa del Sur la que en esta ocasión escriba la historia con negritas.

Artículo publicado en El Boletin:

Comienza el año del cambio (El Boletin)

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