9
Jul 15

¿Hacemos lo que Podemos o hacemos lo que ellos quieren?

La semana pasada Podemos nos sorprendió a todos, inclusive a los miembros que integramos la formación, con un anuncio de primarias para las elecciones generales cuyos avales debían de gestionarse esa misma semana y que se votaría pocas semanas después, en pleno Agosto.

Una corriente importante de simpatizantes de Podemos en los que me incluyo, firmamos una petición para abrir estas primarias a debate (su metodología y fechas). Por ahora han firmado más de 7.000 personas, de los cuales 700 son cargos orgánicos, autonómicos y municipales, de Podemos.

En general las críticas se encuentran sobre todo en la elección de una circunscripción única, que beneficiará como es de esperar a Madrid en detrimento de otras provincias. Así mismo, el hecho de escoger una circunscripción única para votar órganos territoriales, provoca que surjan ciertas situaciones problemáticas, como que aquellos candidatos en puestos bajos, probablemente de grandes ciudades, tengan que representar territorios que ni han pisado.

“La lista de 350 candidatos/as electos/as representa, en la práctica, un orden de prelación para la elección de la provincia y el puesto en el que cada candidato/a quiere concurrir a las elecciones al Congreso de los Diputados. El/la candidato/a más votado/a elegirá en primer lugar la provincia y el puesto en que se quiere presentar. El/la segundo/a candidato/a más votado/a elegirá en segundo lugar, el/la tercero/a en tercer lugar, y así sucesivamente hasta confeccionar el conjunto de las listas de Podemos en las 50 provincias y en las dos ciudades autónomas”

A mí el uso de provincia tampoco me agrada porque como ya he explicado en este mismo medio, la circunscripción provincial es uno de los demonios de nuestro sistema electoral. No obstante, obviar que tanto congreso como senado son cámaras territoriales es un error de grandes proporciones ¿Cómo va a saber un madrileño los problemas y sensibilidades de los vecinos de Melilla? Por tanto, creo que una opción intermedia que contentaría a todos sería la circunscripción autonómica, que es una fórmula igualmente representativa, pero sin la necesidad de utilizar una óptica completamente centralista.

También se ha criticado el ya habitual sistema de lista plancha y que se dé solamente una semana – que prisa hay – para que la gente pida avales y conforme listas alternativas a la de central.

No obstante, lo que se menciona más bien poco y que fue lo que me llevó a firmar la petición de www.podemosesparticipacion.info, es el punto 5.2 del documento de primarias:

"De manera excepcional, el establecimiento de acuerdos con otras formaciones políticas por parte de los órganos de dirección de Podemos podría implicar alguna restricción al conjunto de los puestos abiertos a la disposición de los 350 candidatos/as más votados"

Para mi este punto ya no es que sea antidemocrático, sino que mancilla el propio documento organizativo que el Consejo Ciudadano estatal propuso en Vistalegre, y el que un 90% de los simpatizantes apoyó. ¿Acaso esas supuestas formaciones no pueden presentarse a las mismas primarias que los demás, como todo hijo de vecino?

Como veis hasta el momento el debate no dejaba de entrar en lo normal en formaciones abiertas y horizontales, pero todo esto quedó en agua de borrajas cuando ayer Pablo Iglesias anunció su lista de elegidos para el congreso, desoyendo el debate creado en las propias bases, algo que ya es tónica general desde la asamblea de Vistalegre, todo sea dicho.

Poco importa que esta propuesta tenga casi el mismo apoyo que el Consejo Autonómico de Madrid, porque no suma ese 10% de inscritos inalcanzable, ya que en Podemos consideramos afiliado a cualquiera que se registe en podemos para votar en algún proceso, sea o no activo, sepa lo que pase o no. Esto se denunció durante las votaciones de Vistalegre por muchos, pero por desgracia la gente vota caras y mensajes populistas, no propuestas organizativas. Pablo, que lo sabe mejor que nadie, y el resto de Consejo estatal, deberían tener la altura ética y política de no utilizar este mecanismo que desvirtúa el proceso en su propio beneficio, y haber abierto a debate un tema que, como desde que empezamos en Podemos, de seguro habría seguido siendo su propuesta, ya que la gente no vota propuestas, vota a Pablo.

logo-podemos-pantalla-680x365Un logo que fue muy criticado, pero que describe mucho mejor que el Círculo a nuestro movimiento

Por otra parte, la elección de muchos de esos nombres no podía ser más polémica dentro de las bases, introduciendo personas como Tania Sánchez, que desde Convocatoria por Madrid ha sido causante de la debacle de muchas CUPs y la fragmentación, si no entierro, de muchos círculos municipales. Tampoco gusta ver a los amiguetes de siempre que toman todas las decisiones en central sin preguntar, que han gestionado la campaña autonómica y municipal desoyendo a los círculos - los cuales se supone conocen mejor que la gente de Madrid los contextos de sus municipios y son órganos tan legítimos como central en su ámbito - copando toda la lista. ¿Dónde está Pablo Echenique? ¿Dónde está Teresa Rodríguez? ¿Dónde está la supuesta pluralidad de la que hace gala Pablo con esta lista? Yo por más que busco no la veo.

Todas estas cuestiones no gustan en las bases porque es visto por muchos cómo replicar la política de amiguetes y dedismo que tanto asco nos daba y se suponía veníamos a combatir, otra cosa es, como siempre, los listos que a río revuelto, ganancia de pescadores. Estos autoproclamados abanderados de la ciudadanía pertenecientes a formaciones de vieja política, que llevan 30 años siendo cómplices del saqueo con su silencio y que siempre han rechazado la mano que Podemos les tiende por miedo a perder sus sillones, se dan el lujo ahora de dar lecciones democráticas a Podemos. Es la misma táctica que usaron al extender la idea de que las CUPs sacaron mejores resultados que Podemos, aunque luego cuando uno analiza los datos es todo lo contrario, el éxito sólo tuvo lugar en Madrid y Barcelona y no por las CUPs, sino por el tirón de Manuela y Ada. Muchos ven sus formaciones anacrónicas fuera de las instituciones y poco les importa reventar la alternativa de cambio en este país con tal de seguir copando su pequeña parcela de poder.

El problema es que todas estas situaciones, tanto los problemas en las confluencias, como lo ocurrido ahora con las primarias al congreso, ocasionan que muchísimos integrantes de Podemos abandonen el barco desencantados, al empezar a ver los mismos vicios que hay en las viejas formaciones.

Podemos surgió como una herramienta ciudadana que permitiera hackear el sistema para que se gobernara a favor del 99%. Veníamos también a formar a una ciudadanía que lleva toda su historia acostumbrada a delegar en que otros hagan política, a ser servil con los poderosos. Ese era el objetivo de Podemos, y aunque asaltar las instituciones era un paso fundamental, no era el único objetivo ni se partía con la idea de que hubiera que hacerlo lo antes posible, sin importar la maduración tanto del movimiento como de la ciudadanía española.

Muchos somos los que pensamos, con y sin doctorados en ciencias sociales, que la historia nos demuestra que plegarse a las viejas dinámicas pervierte cualquier movimiento revolucionario, que de nuevo asistiremos a una farsa de apertura democrática que cambiará todo para dejarlo igual, el famoso recambio que criticamos y que parece que nosotros también venimos a instaurar, como segunda pata de un neo-bipartidismo 2.0. Muchos creemos que estamos perdiendo una oportunidad de oro y nos estamos conformando con pasar a los libros de historia como el enésimo fracaso del movimiento obrero en España.

Por mi parte, para ser parte de un neo-PSOE no entré en Podemos y me da igual que ante mí estén figuras como Pablo Iglesias, porque no es más ni menos que el resto de nosotros. Lucharé porque si algo le debo de agradecer a Podemos es que me enseñara que sólo remangándonos y siendo activos se puede revertir la situación en la que vivimos.

Recordando a uno de nuestros primeros eslóganes, ¿Hacemos lo que podemos?, me viene a la cabeza una modificación más acorde con la estrategia actual de nuestra formación: ¿Hacemos lo que ellos quieren?

Artículo publicado en El Boletin:

¿Hacemos lo que Podemos o hacemos lo que ellos quieren?

Share
7
Jul 15

¿Donde queda la ciencia de las Ciencias Económicas?

Desde que empezó la crisis no es raro ver economistas defendiendo doctrinas completamente opuestas para un mismo contexto, movidos por las doctrinas políticas que fundamentan esos sistemas económicos. Con esto del Referéndum de Grecia, de nuevo cada corriente política se saca del bolsillo a su Premio Nobel de Economía favorito para defender una determinada doctrina. Podemos ver economistas como Joseph Stiglitz que defienden el NO y otros como Christopher Pissarides defendiendo el SI. Y la gente, claro está, no entiende nada. ¿No deberían coincidir al ser la economía una ciencia?

economia-verde-paliar-efectos-del-calentamien-l-1

Por ejemplo, cuando uno ve hablar a un Premio Nobel de Economía piensa en Física, Medicina, Química...en Ciencias Puras como se conocen popularmente. Lo que no saben muchos es que el Premio Nobel de Economía ni siquiera existe. Alfred Nobel no tuvo en mente a la economía como ciencia, igual que no tuvo a las matemáticas tampoco en consideración (para el eran una herramienta sin más). Realmente el premio de economía es un premio que da el Banco de Suecia llamado "Premio del Banco de Suecia de Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel". ¿Es entonces la Economía una Ciencia?

De toda la vida hemos entendido como ciencia al proceso de adquisición de conocimiento mediante la observación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, a partir de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio del método científico. Es decir, en la ciencia una hipótesis se convierte en teoría cuando somos capaces de reproducir una y otra vez los mismos resultados en diferentes entornos de pruebas. Al menos, esta es la explicación que nos plantean desde primaria pero, ¿pasa esto en Economía? Sí y no.

Hay que tener claro que las Ciencias Económicas y el resto de Ciencias Sociales no son como las Ciencias Puras que normalmente conocemos, aunque apliquemos gran parte del método científico a la hora de hacer nuestros análisis. En estas ciencias nos falta la fase más importante, validar la teoría reproduciendo el experimento múltiples veces. La gente no es igual en diferentes contextos sociales, culturales, históricos, etc. (y otra multitud de variables de estudio desconocidas) ni mucho menos teniendo conocimiento de ser partícipes de un experimento. Además, si extrapolamos a otros entornos pueden darse, o no, dichos resultados, sin que además sea en sí mismo concluyentes. Esto en la parte científica, si nos movemos en el campo de la ética y la moral, hacer granjas humanas de pruebas con las que validar o refutar diferentes hipótesis, no es muy decente ni humano que digamos.

Por tanto, la economía se basa fundamentalmente en la estadística, la cual nos da probabilidades y tendencias, pero nunca un resultado exacto. Yo puedo afirmar que si A crece, B crece, debido a los datos que he analizado, pero no podemos saber que haya causalidad al no poder replicar el experimento. Puede ocurrir que, efectivamente, si A crece B crezca, pero también que A crezca debido a B, que exista una variable C que sea la que hace aumentar a A y B o, simplemente, que ocurra por pura casualidad. Por tanto, no podemos validar las teorías económicas.

Esto no sólo ocurre en las Ciencias Sociales, sino que ocurre, en general, en aquellos campos de estudio de los que no tenemos todo el conocimiento del problema. Por ejemplo, La Ley de Gravitación Universal enunciada por Newton es una Ley porque siempre da el resultado correcto cuando uno hace cálculos con masas grandes y velocidades muy inferiores a la de la luz, pero en otros casos falla estrepitosamente. Albert Einstein y su Teoría de la Relatividad General consiguen abordar el problema de las velocidades cercanas a la luz afirmando que el tiempo es relativo, estando éste entrelazado en un plano con el propio espacio y de nuevo, se puede constatar que sólo funciona en objetos grandes. La mecánica cuántica, por el contrario, surge para analizar las fuerzas en elementos con masas ínfimas. Esta ciencia se basa en probabilidades también. Uno estima donde estará un electrón, pero realmente ni sabemos que está ahí, es más, que un observador intente constatar el estado de dicho electrón variará el propio resultado. Estas tres teorías explican el movimiento y equilibrio de los cuerpos y las fuerzas que los producen, pero cada cual en contexto y campos muy específicos.

Para un físico el hecho de tener dos teorías para explicar el mismo fenómeno es indicativo de que no conocemos la verdad completa y hay que seguir buscando. Es por ello que han surgido nuevas teorías, como la Teoría de Cuerdas, que ve la materia independiente del espacio y tiempo, o La Teoría Gravitatoria cuántica de bucles, que borra la idea de que el plano espacio-tiempo sea liso, para dar una respuesta a esta dualidad. Ambas teorías intentan reconciliar la problemática antes expuesta y dar una solución general para ambos problemas. Si una de estas teorías, además, se demuestra que directamente es errónea en este proceso de búsqueda de la verdad, nadie se dedicará a seguir defendiéndola fanáticamente, ni siquiera sus propios descubridores: Habrá críticas iniciales, ciertas resistencias, pero el método científico es la piedra angular para todos, tengan o no en juego sus propios intereses, por lo que al final siempre se impone la razón.

Esto en cambio no pasa en Economía. Los economistas sistemáticamente niegan los resultados de ciertos experimentos si estos no cuadran con sus dogmatismos. Para los economistas de la escuela de Chicago, que hoy en día son prácticamente todos aunque ni hayan pisado dicha universidad, un sistema con un estado intervencionista no tiene ni un sólo punto bueno, aunque analíticamente se demuestre que en determinados aspectos se consigue una distribución más equitativa. Tampoco importa si históricamente se ve una pauta clara - tan clara que una profana como yo la ve - de que el capitalismo tiene crisis cíclicas, cada vez más cercanas en el tiempo, y estrechamente relacionadas con el nivel de liberalización de los mercados. Del mismo modo, aquellos amantes del intervencionismo jamás serán capaces de ver los puntos negativos de su sistema predilecto, aunque se constate que puede crear problemas de productividad o corrupción.

Sin embargo, como en todos sitios hay excepciones que confirman la regla, uno puede encontrarse en determinados medios a economistas con cierto amor por la ciencia capaces de tirar abajo sus creencias más absolutas si ven pruebas claras de su error. Por desgracia, estas figuras son rara vez tenidas en cuenta, mucho menos en nuestro país, donde el valor a la ciencia brilla por su ausencia. Buena muestra es que tengamos solamente dos nobel (uno de ellos, Severo Ochoa, robado a USA), la inversión más baja de I+D+i, y que figuras como Margarita Salas, una de nuestras científicas más ilustres, ni siquiera sean conocidas, mientras nadie tiene dudas de quienes son Belén Esteban o Cristiano Ronaldo.

Para conseguir solventar un problema sistemático como el que tenemos es necesario ese espíritu crítico que da el método científico, que hace posible que personas de corrientes opuestas se sienten en la misma mesa a idear un nuevo modelo que tome lo mejor de cada teoría, creando así un modelo nuevo sólido, que tenga en cuenta nuestros contextos ecológicos, sociales y culturales, y que sea lo más beneficio posible para todo el conjunto de la población. Sin ese espíritu, ni se podrá mejorar la situación a la larga, ni los economistas tendrán derecho alguno de llamar a su materia Ciencias Económicas, ni mucho autoproclamarse Ingenieros económicos.

Artículo publicado en El Boletin:

¿Donde queda la ciencia de las Ciencias Económicas?

Share
2
Jul 15

Google Fotos y el racismo: Crónica de un error anunciado

Ayer salió a la palestra una noticia de actualidad sobre Google Fotos y el hecho de que ésta aplicación etiquetara como "gorilas" a algunas personas negras. Durante estos días han corrido ríos de tinta en la red sobre el supuesto racismo de Google a la hora de hacer sus aplicaciones, pero hay que tener en consideración algunos temas sobre IA para entender el error, que nada tiene que ver con el racismo.

Lo primero y fundamental es aclarar a la gente que la IA tiene poco de inteligente y mucho de artificial. Si algo enseña este campo es que los seres vivos somos máquinas increibles, capaces de realizar cálculos a velocidades vertiginosas y sin casi errores, algo que una máquina es incapaz hoy por hoy. Para que esto sea posible, muy probablemente tendremos que esperar a que otros campos como la neurociencia nos alumbren sobre como funciona nuestra "CPU biológica", el cerebro.

Por otra parte, la IA es un campo que aunque se lleva investigando desde los 60 sigue en pañales, ya que hasta hace menos de una década siquiera teníamos equipos para ejecutar estos algoritmos en unos tiempos aceptables (cuando digo aceptables, me refiero a bajar de las horas y semanas incluso que podían tardar ciertos procesamientos). Aún hoy muchos algoritmos siguen sin poderse ejecutar en tiempos asumibles. Por tanto, la IA es un campo aún en investigación y aunque las empresas intenten sacar productos comercializables, hay que tener en cuenta que no tendremos tasas de acierto del 100%, es más, es algo que dificilmente podremos tener a corto y medio plazo.

googlevil

El error racial de Google Fotos no es el único, además. Hace unos meses Flickr tuvo el mismo problema: etiquetar a un negro como un mono. ¿Por qué ocurre esto? Empecemos por el principio.

¿Qué es un clasificador?

Un clasificador es un algoritmo que, dado un dato de entrada, nos devuelve como salida una etiqueta o clase de pertenencia. Para que este algoritmo asigne una etiqueta a un determinado dato, necesita de un entrenamiento previo con unos datos suficientemente robustos para ser capaz de identificar esa clase en todos los casos (datos ya etiquetados). Por ejemplo, para un ordenador una cara de frente y otra de perfil, o una cara de una persona blanca o asiática, con una negra, nada tienen que ver. Igual ocurre con cosas tan nímias como la iluminación: no es igual una cara iluminada con el sol de mediodía, que una cara iluminada con fluorescentes. ¿Por qué? Porque para el ordenador esa foto a clasificar no es más que una matriz numérica, en donde cada campo indica la intensidad de un píxel, nada más. El no sabe de temas raciales y culturales.

La elección de los datos de entrenamiento sigue siendo una temática ampliamente investigada en el campo, ya que por norma general no se puede contar con muchos datos que tengan las variaciones suficientes para que un clasificador tenga tasas de acierto perfectas, ni tampocos somos capaces de encontrar descriptores (vectores numéricos que representan cierta característica discriminante del dato, los bordes de una imagen, por ejemplo) robustos para que los clasificadores sean tan óptimos como el cerebro humano.

Por tanto, ¿qué ha pasado con Google Fotos? Sinceramente no tengo ni idea como será el clasificador de Google internamente (ojalá :P), pero sí se que es una red neuronal convolucional, por lo que me puedo imaginar a grandes rasgos los problemas que han causado que una máquina sin ética ni moral pueda ser "racista".

Para empezar, imagino que uno de sus descriptores pueda ser el color, más que nada porque el color es algo casi inherente a la visión artificial. Aunque Google use fotos de todo tipo de razas, hay que de nuevo recordar que el ordenador lo único que ve son celdas (píxeles) con valores numéricos del 0 al 255. Los asiáticos y blancos tendremos umbrales de color similares, mientras que las personas negras no están comprendidas dentro de estos umbrales. Por tanto, habrá muchos más ejemplos de caras que tengan umbrales similares (asiáticas, europeas, etc.) y otro grupo que no, por lo que si no se asigna un peso pequeño a este descriptor, el algoritmo lo utilizará como indicativo de una cara humana, rechazando a una gran parte de la población por motivos de color. Es un tema de proporción de imágenes colgadas en Google, quién tiene más población con acceso a internet, etc. Nos guste o no, por desgracia la mayoría de población negra no tiene acceso a un ordenador, al menos no en la misma proporción que europeos y asiáticos. No obstante, estoy segura que aquí Google ha sabido muy bien compensar los datos y pesos para que el color no fuera muy discriminante.

Por otra parte, se habrán tenido en cuentas descriptores de forma, ya sean con bordes, esquinas, etc. Nos guste o no, los seres humanos somos una especie de primate, por lo que nuestros rasgos son muy similares a los de nuestros parientes los monos. Por su parte, como sabéis, los gorilas son de un predominante color negro.

Los clasificadores están basados en probabilidades. Este mira la probabilidad / peso de un dato para cada etiqueta, y se queda con el valor más alto. Por tanto, ¿es raro que en determinadas circunstancias de gestos, iluminación, etc. el clasificador "monos" de valores más altos que el de "humanos"? Por supuesto que no. Como ya contestó Yonatan Zunger, arquitecto jefe de Google+, también tienen problemas con caras blancas, que son etiquetadas a veces como perros y focas. Si el algoritmo es tan "tonto" de confundirnos con una foca, ¿cómo no va a fallar con un primate?

Por tanto, el problema en el algoritmo de reconocimiento facial de Google no es que no se tuvieran en cuenta todas las razas y sexos posibles, sino el hecho de sacar un producto al público de un campo que sigue hoy en día en desarrollo, y del que no podemos asegurar tasas de acierto perfectas. Como afirmaba antes, el ordenador no sabe de temas éticos y culturales, por lo que igual que puede fallar etiquetando blancos como focas sin que nadie se sienta insultado, puede también dar resultados que sí afecten a cierto colectivo, como el caso de los primates, sin que nosotros podamos saberlo a priori.

La pregunta por tanto es, ¿debemos limitar la investigación de estos productos al campo académico porque a veces puedan fallar y darnos resultados incorrectos?

Artículo publicado en El Boletin:

Google Fotos y el racismo: crónica de un error anunciado

Share